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Mostrando las entradas etiquetadas como ARTICULOS E&P

Malos tiempos para los rusos

¿Recordáis lo que leíais durante la adolescencia? ¿Tuvisteis como yo una pasión desaforada por la literatura rusa y los novelones del siglo XIX? Se dice que ahora las/os adolescentes no leen, que la lectura ya no tiene prestigio como vehículo de iniciación a la vida adulta. Desconozco los motivos, no soy socióloga, pero lo lamento porque en ninguna otra edad un@ es capaz de zambullirse sin filtros, sin criba, sin escrúpulos en lo que no entiende pero le embelesa. Yo me recuerdo con catorce, quince, dieciséis, diecisiete años completamente embebida, con tenacidad y desconcierto a partes iguales, en el mundo lleno de generales y príncipes tronados de El Jugador de Dostoievski, por ejemplo, en la triste trama de conveniencias sociales y amores imposibles de Humo de Turgueniev, o en la densa sensualidad de Algo flota sobre el agua de Lajos Zilahy, que no era ni ruso ni del siglo XIX pero que podría serlo, total para lo nada que tenían que ver conmigo aquellos personajes suyos entre pri...

PALPANDO LA OSCURIDAD. A propósito de El Golem, de Gustav Meyrink

  Cuando me entran muchas ganas de escapar de mi vida cotidiana, ese anhelo oleaginoso de hundirme en lo oscuro y encerrado que intuyo tras la cartesiana realidad, y quiero envolverme el corazón con el cerebro y viceversa, y hacer una travesía al otro lado de mí misma con un candil proyectando sombras en las paredes de los pasadizos secretos de mi inconsciente...., entonces, irremediablemente, releo, recaigo en El Golem. Recaigo en él y dentro de él; me aferro con las dos manos a su tapa negra como a esa piedra que parece un pedazo de grasa, en un último instante de vértigo aterrador antes de resbalar y caer, y mientras caigo trato de mirar por la ventana de la habitación que no tiene puertas, donde habita ese mojón oscuro, ese puñado de ropas viejas que adoptan en la penumbra la apariencia de un hombre. Y cuando creo despertar de lo que parece un sueño, me hallo deambulando por el intrincado barrio judío de Praga y respiro el aire agobiante de sus callejas sin luz. Ahora soy un ho...